lunes, 27 de julio de 2009

Globos rellenos de bacterias para parar la desertificación

La idea general de frenar el avance de los desiertos y la desertificación suele ser la plantación de especies vegetales. Éstas, gracias a sus raíces estabilizarían y compactarían el terreno. Además, las sustancias que pudieran secretar por las raíces ayudaría a la aglutinación de los granos de sedimento del terreno.

El desierto del Sáhara se extiende desde el borde Norte de África, en su límite con el mar Mediterráneo. El límite Sur no está claramente definido por términos orográficos pero definible por sus carácterísticas climatológicas y ecológicas. El denominado Sahel, es una amplia franja de terreno que atraviesa toda África pasando por el Sur de Mauritania, Senegal, Malí, el Norte de Guinea y Burkina Faso, Níger, el Norte de Nigeria y Camerún, así como Chad y Sudán. Los ecosistemas que caracterizan este área de 4 millones de km2, son las estepas y las sabanas semiáridas. Es la zona de transición que da lugar a las selvas y sabanas menos secas del resto de África, las que solemos ver en los documentales.


Actualmente, como ocurre en otras partes del planeta (en muchas otras), el desierto del Sáhara está extendiendo sus dominios, en este caso hacia el Sur. Hace casi un año, se propuso la creación de un Gran Muro Verde de árboles a lo largo de toda la frontera Sur del Sáhara con el fin de frenar su avance. Un muro de 7000 km de largo y 15 km de ancho que atravesaría África de Este a Oeste que costaría 3 millones de dólares.

Este año en las conferencias de TED Global en Oxford (Inglaterra), el arquitecto Magnuss Larsson, propuso una nueva idea para atajar este asunto, bastante más innovadora y que hasta podría ser más rentable y eficaz para frenar la desertificación: emplear bacterias para bloquear las dunas.

El aliado: Bacillus pasteurii. El objetivo: convertir las dunas, literalmente, en una roca sólida, la arenisca. Esta bacteria frecuente en humedales es capaz de producir calcita, que actuaría de cemento entre las partículas de arena. La aplicación de los microorganismos se haría por inyección a gran escala en las dunas o, mediante un sistema de "globos". Estos globos, rellenos de bacterias, se situarían en la trayectoria de avance de las dunas de modo que cuando éstas llegaran a cubrir los globos éstos se pincharían liberando su contenido, que se infiltraría por el interior de las dunas.


Tal como el autor de la idea, Magnuss Larsson, comenta suena muy fácil pero hay más aspectos en los que hay que trabajar que los que están claros y, aunque es un proyecto "lleno de desafíos", "es un comienzo, una idea".


Vía MicrobeWorld y TreeHugger

No hay comentarios: